El Flamenco, como manifestación social, cultural y musical andaluza, ha vivido una relación cambiante con el mundo académico. Si bien en sus inicios el flamenco sufrió el desprecio y la desconsideración de los ambientes intelectuales –siempre con notables excepciones-, desde mediados del siglo pasado ha venido abriéndose hueco en las esferas académicas y culturales.
En los comienzos de este contacto, la Flamencología de los años cincuenta y sesenta del pasado siglo, pese a su buena voluntad e indudable calidad literaria, contribuyó a propagar numerosos errores e inexactitudes que los estudios actuales, más rigurosos, vienen corrigiendo.
Hoy estamos en una posición considerablemente más ventajosa. De una parte, el flamenco se ha consolidado como una manifestación artística de vocación universal. De otra, los estudios e investigaciones sobre el flamenco han avanzado lo suficiente como para disponer de un abundante material de trabajo que enriquece la manifestación artística misma.
La ciudad y la universidad de Córdoba vienen contribuyendo desde hace décadas a este esfuerzo de consolidación del flamenco. Baste citar el pionero Concurso Nacional de Arte Flamenco que se viene celebrando en nuestra ciudad desde 1956, la presencia desde loa años 80 de los estudios de Guitarra Flamenca en el Conservatorio superior de la ciudad y la Cátedra de Flamencología de la UCO que desde 1995 ofrece anualmente sus cursos.